Descenso soñado
Ayer no escribí, cobré un solo cargo. Podía pasar pero también podía no pasar porque ya tuve suerte antes. Para cuando terminé de hacer las cuentas ya estaba endeudada otra vez, trabajar como docente con la esperanza de cobrar dentro de 3 meses era la bienvenida o advertencia de dónde te metías. Fui por mis audífonos en la mesa de luz y encaré un nuevo día, al menos no pagaba boleto con el CUD y si el colectivero me negaba mi derecho usaba mi voz Sorda para incomodarlo. Agarrar estereotipos que refuerzan el capacitismo o romper con el mito de que los Sordos somos silenciosos. El lado de la historia lo decidía el opinólogo del día, de revolucionaria a escandalosa un mundo de respuestas y personalidades que morían por ser refutadas por el ojo que todo lo ve mejor que vos. Durante el viaje de vuelta a mi casa, me acordaba lo que una amiga me decía el fin de semana: la gente da consejos todo el tiempo porque quieren sentir que ellos en tu posición sí podrían haber hecho algo, ellos sí sabr...